Mi último poema quizás sea este.
Tú me inspirabas; ya no lo harás.
Aquí terminó mi obra.
Terminó ya la lucha.
Destierro las armas de mi corazón.
Mis armas a ti no te hirieron,
Fueron como agujas frente a un murallón.
¡Adiós a las armas! ¡Oh, armas queridas!
Aun sin usarlas, doliéndome están.
La guerra termina sin haber empezado.
No nacerá el día en que me dirás: "Te amo."
Los días serán noches aunque salga el sol.
Adiós, hermosa estrella, aquí termino yo.
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